Cuando le rezamos a Dios

Cuando le rezamos a Dios

El momento de rezar. Jesús ha dicho que cuando le buscamos el no nos rechaza, todo lo contrario él siempre nos recibe y él jamás deja de escuchar nuestras oraciones, pues son las oraciones de sus hijos y se alegra mucho cuando hablamos con él.

Muchos creen que la oración es una molestia para Dios, piensan que llegamos a cansarle con nuestras súplicas, hay quienes creen que está muy ocupado para hacernos caso, pero nada de eso es verdad, Dios se goza con nuestras oraciones le agrada comunicarse con nosotros.

En Apocalipsis tenemos un cuadro celestial lo que sucede cuando nuestro clamor llega a la presencia de Dios. Ahí se detalla una secuencia que necesitamos conocer para motivarnos a seguir orando y orando sin cesar, creyéndole al señor.

Nuestras oraciones son como incienso que perfuman la presencia de Dios. Esa es una imagen que la Biblia nos da para expresar lo agradable y hermosa que son nuestras oraciones para Dios.

¿Por qué Dios se alegra cuando oramos?

Dios se alegra con nuestras oraciones porque entre otras cosas, Dios puede desarrollar compañerismo con sus hijos, es decir con nosotros, el puede guiarnos a su verdad.

Porque de esa forma también, con nuestro libre albedrío, le damos permiso para intervenir en nuestras vidas para protegernos y bendecirnos y entre otras cosas también porque le damos la oportunidad de bendecir la vida de otros a través de nuestra intersección.

Dios escucha y evalúa con mucha atención nuestras oraciones de protección, él escucha nuestra oración, pero no sólo se limita a escucharnos, sino que también evalúa lo que decimos y porque lo decimos. Ese el motivo por el que Jesús nos enseñó a no ser palabreros en estas oraciones, no es un asunto de decir cosas por decirlas, sino hacerlo con criterio y sinceridad.

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